La odalisca de los sueños.
Espero en el diván, tumbado, decadente, acaso adormilado por el tedio de la hipocresía.
No hay nadie junto a mí.
No hay nadie junto a tí.
Cuando vea clarear un nuevo día desearé la muerte o la sombra.
Desearé ser la sombra.
Tu sombra.